lunes, 27 de febrero de 2012

3 preguntas sobre Arte y Nihilismo

El Máster en Arte de la Universidad de Granada que estoy haciendo este año, está ofreciendo estas semanas un ciclo de Conferencias, en abierto, sobre Arte y Nihilismo, que recomiendo a todo el que quiera adentrarse en este tema. Los ponentes chapó, de esta gente que sabe, no que sepa, sino que sabe, a la que le apasiona su trabajo y lo transmite. De los que te da la sensación que callan más de lo que cuenta y que una tarde se queda corta. A los alumnos nos han propuesto escribir un texto libre, a modo de reflexión, sobre cada conferencia; y claro, la pregunta es: ¿cómo me atrevo a escribir para que me lea un maestro? Había que hacerlo y aquí os dejo una muestra. No seáis muy duros.


                  Supervivientes de Nada


                                                                      * ¡Entonces, oh belleza mía, dí a los gusanos
                                                                         que a besos te comerán,
                                                                         que he guardado la forma y la esencia divina  
                                                                        de mis amores descompuestos!


 ¿Por qué nihilistas?


¿Y cómo no? La inocencia no iba a ser eterna, y si hubiera durado siempre, ya no sería tan eterna. Para ser eterna, tiene que acabar para después sufrirse y tender, para siempre a ella.

Nuestras preguntas, como era de esperar, se han vuelto contra nosotros y ya no es divertido, ni poema escrito, sino de carne y hueso, y ya ni eso. A estas alturas del precipicio, el juego trascendió del tablero dejando a apostadores en cueros, sin sus dados, sin los ases en la manga. No estuvimos a la altura de nuestras propias preguntas y la capacidad de inventiva que tenemos, se nos escapó sin estrategia. Se nos escapó. Se nos fue de las manos. Se nos fue de la manos como se van las cosas que no poseemos, se fue sin cuerpo, volátil, pero dejando huella. Se escapó a inventar por ahí, sin permiso, hablando por nosotros, fuera de nuestras fronteras. No tuvimos en cuenta a nuestra gran belleza, que no es otra que imaginar caminos construidos a partir de agujeros; y así somos con todo. Y cuanto más daño, mejor, y si hay un hueco virgen, mejor, y si no, que pregunten al Marqués de Sade, que de tanta exploración, no encontraba nada nuevo. Y cuanto más oscuro, mejor, y también más desconocido, porque somos animales de dar sentido, pero animales de poco instinto que no se conforman con habitar: construir nos da sentido.

Las torres más altas han caído a nuestros pies por nuestra culpa. Las que antes poblaban bibliotecas y respuestas con su trama perfectamente estructurada: grandes relatos sin sorpresas que nos solucionaban la vida, que le daban sentido a la vida; ahora son insectos estériles debajo de nuestras suelas que ni luchan por respirar, y mucho menos por ser oídos. Dios ha muerto y con él, la cordura que lo ha arrastrado todo a su paso, dejándonos sin Nada. Al final, como en *La Carroña de Baudelaire, nos comieron los gusanos antes de tiempo. Aún no hemos muerto pero asistimos a nuestro funeral como en un cuadro grotesco donde locos y gusanos viven en paz, y el resto, sobreviviendo.


 ¿Qué hacemos con la Nada?


Quedan los deshechos de una civilización que andaba de acuerdo con sus elementos. Felices para siempre rezaba el final del Érase una vez… del cuento con su inicio, trama y desenlace aprendidos de memoria, por imitación, cada coma del argumento, una y otra vez.

Es insoportable ahora la nueva historia. La conclusión a la caída de los grandes relatos es una hoja putrefacta escrita por tinta venenosa, que se seca antes de usarla y no sirve y desaparece. Es un miembro mal formado que señala un camino que no existe. Es la cuenca sin ojo que busca una salida que no existe. Una escena grotesca. La consecuencia de nuestra búsqueda. Ésta es la respuesta. Que no hay respuesta. Que más allá de lo que nos alcanzaba la vista, no hay nada. Que después de tanto rastreo no hay nada. Y la Nada no se habita. A la Nada, sólo se le sobrevive. Es una enfermedad contagiosa que destruye los discursos. Ha muerto el mundo, ha muerto dios, incluso Nietzsche, pero las cenizas de éste último nos recuerdan que lo nuestro es construir y que si algo tiene de bueno partir de cero, es eso, partir. Debemos partir para poblar de nuevo un hondo agujero y partir es viajar hacia el tiempo y dejar así respirar y fluir a una metafísica de clausura por tradición. Años y años  con el alma, con dios, con el mundo a cuestas para que al final del camino, no haya nada. Pero a estas cuestiones no las podemos ignorar. Pasan los años y aunque miremos hacia otro lado, están ahí como piel de vena, internas en nuestro ADN de animales de sentido. La metafísica debe existir, existe necesariamente, porque no puede ser de otra manera pero ahora queda huérfana de razones y nosotros, de horizonte. Pero si algún sentido tiene el nihilismo para Nietzsche es que es sobre todo, un empuje para crear algo nuevo, para ser creativos, y ésa es precisamente la función del arte. El arte es, en este tiempo de desengaño, la única metafísica posible. Si hay actualmente metafísica alguna no está en la Historia ontológica de Occidente, sino en el arte.

La pregunta es ¿puede escapar el arte a esta lacra que es la Nada? Cuando un mundo se rompe, ¿se pueden sostener las representaciones que se hacen de él? Si el mundo se desmorona y se deshacen los paradigmas que lo mantienen, ¿cómo es el arte que lo refleja? Cristalino y fiel a su original, el arte abandona su postura académica para dejarse llevar por el experimento excéntrico. Si no hay consenso en el criterio y todo vale, nada lo hace. Si no hay valores, no hay sensatez; por lo que al arte sólo le queda el instante. El mundo ya no es lo que era y por lo tanto, ya no se representa, ahora lo representado es el propio artista. Ya no hay mundo ni tampoco resto de forma humana en el arte.



 ¿Y después del arte, qué?

Según Ortega y Gasset: En el cuadro reciente acaece todo lo contrario: no es que el pintor yerre y que sus desviaciones del “natural” (natural= humano) no alcancen a éste, es que señalan a un camino opuesto al que puede conducirnos hasta el objeto humano. Lejos de ir el pintor más o menos torpemente hacia la realidad, se ve que ha ido contra ella. Se ha propuesto denodadamente deformarla, romper su aspecto humano, deshumanizarla. El arte entonces y volviendo a Hegel: ¿habría muerto también contagiado por el mundo?

También la inocencia del arte puro se ha hecho mayor y de copiar al mundo en sus comienzos, como alumno que se inicia pintando y toma modelos, ha pasado a la edad adulta tras sus años de experimentos y ya ha quedado casi satisfecho. El arte actual se las sabe todas y sólo es posible en el collage, que dice Arthur Danto, porque si todo está inventado sólo podemos recolectar y hacer compuestos de lo que ya han hecho otros. Entonces ¿cómo sobrevive el arte si no hay nada nuevo? Quizá estemos ante el final del arte, en palabras de Danto, o puede que en el fin del arte como espejo de la Historia. Sería entonces un arte posthistórico que se pregunta sobre sí mismo: un “meta-arte” que busca definirse a sí mismo. Cayó también en la misma trampa filosófica del nihilismo y es que preguntarse por uno mismo, nos lleva a nuestra incapacidad de respuesta. A la Nada. A la muerte y entonces al todo vale: Cualquiera puede ser un artista, (Beuys).

Quizá debamos volver el foco y apartarlo de nuestra vista. Quedar a oscuras de nuevo y empezar de cero con otros protagonistas. Menos atractivos a lo mejor, pero más coherentes con el camino que ha seguido el arte hoy por hoy. No sé si el arte en sí tiene una esencia propia, ni tampoco sé si responder a esto es objeto del arte. Pero si miramos a su alrededor, vemos que se ha diluido en diferentes medios, y ya el arte no es cosa exclusiva de artistas. Tampoco sé aún si por culpa o gracias a los medios de comunicación, el arte ha salido del taller para conocer mundo, o mejor, para crear realidades; pero sí parece que el arte actualmente es más un medio que un fin en sí mismo. 

lunes, 28 de noviembre de 2011

Sorteo: Kit de iniciación de La Maison Bisoux

Si quieres empezar a hacer punto y no sabes cómo hacerlo, La Maison Bisoux te da todo lo necesario para iniciarte, con muy buen gusto, por cierto, en este arte tan divertido. Agujas, lanas, marcadores, patrón y una bolsa preciosa es todo lo que necesitas para empezar tejiendo un cuello. Anímate!

































Lo único que tienes que hacer para apuntarte al sorteo de este fantástico Kit de iniciación es publicar en tu blog/web una mención al sorteo con un link al blog de La Moison Bisoux. Así de sencillo.
Entérate de todo en LA MAISON BISOUX 

viernes, 25 de noviembre de 2011

cenita rica

Esta noche nos vamos David y yo de cenita a casa de unas amigas en Granada. Vinito, risas, comida rica y cuidada  ( o se intentará ) de esta que engorda mucho,  porque hoy es viernes y porque yo lo valgo, ea! ;)


Aquí unas fotillos del buen rato que echamos ayer, como siempre, con ellas.








domingo, 20 de noviembre de 2011

Capuchilla de crochét

capuchitas como churros




más capuchitas pa´este frío.


Otra nueva capuchita hecha! ( cat not included ) esta vez versión masculina jiji





Me he hecho una capuchita o bufanda o braga o gorrito o... de crochét, que es lo que me interesa :)
La idea no es mía en, pero me ha encantado y me la he apañao pa este invierno. Sencillo, útil y boniiiiitooo...





viernes, 18 de noviembre de 2011

Cena de la tía Mona

La semana pasada vino a quedarse en casa la tía Mona, la hermana pequeña de mi madre. Como siempre, loquísima, original, divertida y excelente cocinera. Una noche nos hizo unas brochetas de
langostinos con aguacate y pomelo en salsa diabola, con unas berenjenas con rebozado de orly... ñam!